Miércoles, 20 De Septiembre De 2017
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Bellpuig - 25250
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Historia

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EVOLUCIÓN HISTÓRICA

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La evolución histórica del término se inicia con la cesión por parte de los condes de Barcelona-ya antes de 1079 - de un amplio territorio al oeste de Tàrrega, pero la baronía de Bellpuig no se configura hasta 1139, cuando su descendiente Berenguer Arnau vio confirmada la anterior donación y concretada su jurisdicción como titular de una baronía que debía comprender los puestos de Bellpuig, Martí de Maldà, Vilanova de Bellpuig, Seana, Castellnou de Seana, Golmés y cuadros de Montperler, y los Eixaders; todavía en el siglo XV se agregaron Utxafava, Linyola, la Cendrosa y los castillos o partidas de Bellestar y Almassor (los términos actuales de Penelles y de Ivars d'Urgell). Los Anglesola fueron importantes señores en la región y sus dominios se incrementaron por su valiosa participación en la conquista definitiva de la Catalunya Nueva. Las pretensiones de los señores de Bellpuig sobre pueblos del condado de Urgell hicieron levantar amenazas de excomunión desde Roma, pero posteriormente intervinieron (Guillem d'Anglesola) en la creación de la encomienda templaria de Barbens (1161) y en 1224 Guillermo (II ) y Sibilia de Cardona fundaron el priorato de Sant Nicolau en el término de Fondarella. En 1386, al morir Ramón de Anglesola, señor de Bellpuig y vizconde de Vilamur, sin descendencia, heredó la baronía su hermana Beatriz, viuda de Hugo (I) vizconde de Cardona y madre de Hugo (II) de Cardona- Anglesola, primer conde de Cardona, apellidados Cardona-Anglesola, fue titular de la baronía. Uno de los miembros más destacados de este linaje fue Ramon Folch (III) de Cardona-Anglesola y Requesens, nacido en 1467 en Bellpuig, que desde pequeño gobernó sus dominios y al servicio como militar de Fernando II hizo victoriosas campañas en el Norte de África y en Italia; fue virrey de Sicilia (1507) y de Nápoles (1509) y como capitán general de la a Liga (1511) se convirtió en un árbitro de la política italiana. Muerto en Nápoles en 1522 (ya duque de Somma desde 1502 y conde de Palamós por matrimonio) su viuda Isabel de Requesens encomendó una sepultura digna a Giovanni Merliano da Nola, en el más puro estilo renacentista, en mármol de Carrara, que luego fue llevada (a piezas y por mar y tierra) a Bellpuig, donde el cuerpo del Cardona fue inhumado en 1531 (inicialmente en el convento franciscano). El hijo del anterior, Fernando de Cardona-Anglesola y de Requesens, fue almirante de Nápoles y se casó con Beatriz Fernández de Córdoba Figueroa, nieta del Gran Capitán. Su vida transcurrió entre Barcelona (donde ejercieron un importante mecenazgo cultural) e Italia, con breves estancias en Bellpuig. Su hijo Antonio fue, además de los títulos recibidos, el primer duque de Sessa, título que siempre utilizaron desde entonces los señores de Bellpuig. Sus descendientes se apellidan por alianza Cardona-Fernández de Córdoba y tuvieron importantes funciones políticas (Francisco fue lugarteniente general de Catalunya en 1669-73) y continuaron emparentando con la alta nobleza castellana. Desde el siglo XVI sus moradas en la villa escaseaban y desde el XVII vivieron prácticamente a la corte de Castilla. El título pasó a Ossorio de Moscoso, duques de Altamira (1768) y la señoría se mantuvo hasta el fin del Antiguo Régimen.

MORFOLOGÍA URBANA

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En una de las colinas más altas, donde ahora se alza el castillo, se formó desde el siglo XI el núcleo primitivo, al abrigo de una fortificación que formaba parte del conjunto defensivo fronterizo que defendía estas tierras de las acometidas de los árabes, fortaleza que se convirtió en el castillo central de la baronía de Bellpuig. Este se construye ya en el siglo XII y a su alrededor un grupo de casas formaron una villa cerrada que aprovechaban los muros exteriores como defensa y protección; se entraba en el recinto por varios portales. En el siglo XIII la población había aumentado sensiblemente y el espacio primitivo era insuficiente. La ampliación del recinto cerrado parece que fue obra del siglo XIV y llegaba hasta el N de las casas de la plaza de San Roque, que aún mantienen la curvatura defensiva característica, y se hicieron nuevas casas fuera del recinto formando una nueva avanzada. A lo largo del siglo XVI, cuando la villa conoció una de sus etapas más prósperas, el crecimiento fue espectacular: se construyó la iglesia parroquial en un cerro inmediato a la muralla, la casa de los consejeros, el hospital de Sant Josep y la capilla de San Roque (en la plaza de este nombre), el monasterio franciscano (por iniciativa de los Cardona), donde se instaló el mausoleo, y también por iniciativa de los duques se ensanchó de nuevo el recinto y se hizo avanzar las murallas hasta la calle de Ramón y Cajal dicho todavía popularmente de Foramur. Daban acceso a la villa cuatro portales: el de Lleida, el de la Font (el camino de Belianes y del monasterio de Sant Bartomeu), el de Verdú y el de Sant Antoni (camino de Tàrrega), los cuales fueron derribados en el siglo pasado excepto el de Lleida, que lo fue este siglo; en cada uno había una capillita. Ya en los siglos XVIII y XIX el pueblo adoptó la configuración actual. Las murallas fueron derribadas poco a poco y se abrieron nuevas calles: la de las Boniques ,la de las Fermoses, la de Sant Josep, la de las Eres, la de la Bassa y el Raval de Preixana. El siglo XX ha visto surgir el barrio de la Estación del ferrocarril. Hoy el largo camino que conducía a la estación es la gran avenida de Catalunya, eje de un importante ensanche. Paralelamente a la línea férrea discurre la carretera N-II. Otros sectores que crecieron a finales de los años setenta fueron el llamado Poble Sec, al este, y el de la antigua carretera de Barbens, hoy avenida de Urgell, con el instituto de bachillerato como edificio emblemático a poniente. La villa de Bellpuig se alza a 308 m de altitud, en el sector central del término, en el extremo occidental de la sierra del Coscollar, que hace aquí una bifurcación y ha definido tradicionalmente el aspecto de cerro del paisaje urbano. El antiguo término de Seana se extiende al sector N del de Bellpuig, entre los de Anglesola (E), Barbens (N) y Castellnou de Seana (W), drenado por la riera de la Coma y ocupado por los cultivos típicos del Pla d'Urgell. Seana es un agregado de Bellpuig, donde en 1981 vivían 260 personas. Históricamente, se menciona ya en el documento de formación de la baronía de Bellpuig (1139). En 1180 Guillem d'Anglesola dio un alodio en este término a los templarios para poder hacer leña y llevar los rebaños a pastar. En 1378 había 4 fuegos, los templarios de Barbens y los premontrastesos de Sant Nicolau de Fondarella. Su antigua iglesia estaba dedicada a Sant Miquel (1399 era del decanato de Tàrrega) ya mediados del siglo XV era destruida. No queda tampoco ningún rastro del castillo de Seana, que en el XIV sale mencionado con su baile. Cerca de la masía de Can Simó se han encontrado restos de época romana, justo en el lugar donde se encontraba el antiguo pueblo de Seana, que desapareció en el siglo XVI.

POBLACIÓN

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La población (bellputxencs) se duplicó entre los siglos XVI y XVIII. Desde la construcción del canal de Urgell la comarca fue capaz de dar trabajo a muchos jornaleros procedentes de la Segarra, Solsonès y el Segre Medio, que al fin se quedaron. La primera mitad del siglo XX conoció una corriente emigratoria hacia Barcelona hasta terminada la guerra civil de 1936-39, pero los censos fueron aumentando. Después se estabilizó hasta los años sesenta. Entonces, con la reanudación económica y la mecanización del campo, muchos jóvenes partieron de nuevo hacia la gran ciudad, pero el fenómeno no tan espectacular como en los pueblos pequeños se vio compensado por inmigración de dentro y de fuera de Catalunya, que ya era un hecho desde los primeros decenios del siglo hasta los años setenta. Con estas compensaciones, el crecimiento de los últimos años ha sido lento pero continuado. En 1996 se censan un total de 3.929 habitantes, de los cuales 3.715 vivían en el núcleo de Bellpuig y 214 en Seana. La densidad de población era 102,5 habitantes/km2. Actualmente hay 4.941 habitantes.

HIJOS ILUSTRES

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Entre los hijos destacados de la villa, además de algunas de las personalidades sobresalientes del linaje Cardona-Anglesola, ya mencionadas, hay que nombrar a Juan de Borja y Castro (1533-1606, político, diplomático y escritor al servicio de los Austria, hijo del que debía ser San Francisco de Borja, duque de Gandía y lugarteniente de Catalunya. También mencionar al jurista Josep Antoni de Gomar i Navès (muerto en 1783), catedrático de derecho en Cervera. Valeri Serra i Boldú fue un folclorista no nato en Bellpuig pero muy vinculado con la villa y que, a pesar de centrar sus trabajos en la comarca del Urgell a principios de este siglo, es un punto de referencia inexcusable aún hoy entre los estudiosos de este campo. Entre los eclesiásticos, Josep Pont i Gol (1907-1995), obispo de Segorbe, Segorbe-Castellón y arzobispo de Tarragona hasta el año de su muerte. Ramon Saladrigues i Oller (1883-1953). Escritor y tipógrafo. Dirigió "La veu d'Urgell" y "Lo Pregoner d'Urgell".

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